Junts pel Sí dio instrucciones por escrito a Forcadell para manejar el Pleno del Parlament e imponer el 1-O

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Reunión a puerta cerrada de la Junta de Portavoces del ParlamentJunts pel Sí y la CUP ya han cambiado el orden del día para poder aprobar la Ley del ReferéndumAntoni Bayona, letrado mayor, pide la palabra. En el órgano ya reina la tensión, ante el propósito de los independentistas de aprobar, sin trámites parlamentarios y obviando las peticiones de la oposición, la normativa. Bayona avisa del incumplimiento que supone no permitir a la oposición pedir un dictamen al Consejo de Garantías Estatutarias.Carme Forcadell, presidenta del Parlament, lo mira fijamente unos segundos. Sin palabras. Frialdad. Enfado. No le permite explicarse. Los representantes de los partidos asisten perplejos ante lo que está sucediendo.

La escena resume la caótica y surrealista semana en el Parlament, donde su presidenta rebasó en varias ocasiones la línea roja de la legalidad, las normativas, el decoro y el respeto para cumplir con la orden dada por Junts pel Sí: aprobar la Ley del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica.

Forcadell negó la palabra al letrado mayor tras una larga mirada furiosa

Para ello contó con la ayuda de una fichas de cartón, escritas en el ordenador, en las que se le explicaba cómo tenía que proceder y actuar ante diferentes peticiones de los grupos parlamentarios que tuvieran como objeto retrasar o impedir la aprobación de la ley. Este aleccionamiento para obviar los derechos de los diputados fue su salvavidas en varios momentos. Cuando estaba «con dudas, nerviosa, perdida, desorientada, sin saber qué hacer. Entonces buscaba las cartulinas», explican fuentes parlamentarias conocedoras de cómo fueron las reuniones.

Esta circunstancia, según los partidos de la oposición, desnuda y certifica el plan preconcebido de Junts pel Sí para imponer el referéndum ilegal del 1 de octubre. «Como sé que me voy a saltar la ley, lo preparo con antelación para que no falle nada», resumen sin ningún pudor.

Esas fichas ejercieron de guía para Forcadell, que también tuvo que consultar el reglamento ante las peticiones sucedidas durante las dos interminables jornadas de Pleno del miércoles y el jueves.

La instrucción dada por Junts pel Sí era estar calmados, transmitir normalidad

Dos personas son designadas por la oposición como elementos claves en esta actuación y en el contenido de estas fichas: Lluís Corominas, que hasta julio de 2017 fue vicepresidente primero del Parlament y cuenta con una dilatada presencia en la Cámara, y Anna Simó, secretaria primera de la Mesa y que ha sidoconsellera del Govern y vicepresidenta primera del Parlament.

Quienes presenciaron las reuniones, debates, conversaciones o argumentaciones de los miembros de Junts pel Sí, incluidos los cuatro de la Mesa, explican  que la instrucción que tenían en el grupo liderado por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras era estar lo más calmados posible, «dar apariencia de normalidad y que la imagen de bronca recayera en la oposición». «Querían trasladar que incumplir elreglamento, el Estatut o la Constitución era normal».

Sin embargo, desde la oposición concluyen que a Junts pel Sí y la CUP «se les fue de las manos» y tuvieron muchas dudas. En un momento dado, los diputados de Ciudadanos y el PSC en la Mesa del ParlamentJosé María Espejo y David Pérez, trasladaron a los cuatro de Junts pel Sí que habían orquestado «un plan preconcebido con un grupo para favorecer sus intereses» y que la Mesa no podía estar de parte de nadie.

«Vosotros también os habéis coordinado», obtuvieron como respuesta de los independentistas, señalando las acciones que llevaban a cabo Cs, PSC y PP para tratar de frenar las leyes de desconexión.

Una de las personas que, junto a Forcadell, más nervios manifestó fue Anna Simó, quien llegó a manifestar su asombro por la «coordinación» mostrada por la oposición. Simó fue advertida de que estaba cometiendo un «atentado contra la democracia», momento en el que se incrementó su nerviosismo.

Las denuncias reiteradas de Espejo y Pérez, ante lo que calificaron como «complot de Junts pel Sí junto a la CUP para jugar con el Parlament» elevaron la tensión entre los independentistas. Las fuentes consultadas señalan que la CUP mantuvo un perfil bajo, sabedora de que sus pretensiones se iban cumpliendo, mientras que los miembros de Junts pel Sí, empezando por Forcadell, fueron alterándose con el paso de las horas, pese a que la presidenta comenzó la jornada más calmada de lo que suele estar, según diputados que asistieron al Pleno.

Más de 48 horas de tensión, que no de insultos. Las fuentes consultadas explican que si bien la confrontación era clara, no se llegó a traspasar la línea del respeto. Los rifirrafes más intensos, en las reuniones a puerta cerrada de la Mesa, fueron entre Espejo y Forcadell. El vicepresidente segundo (Cs) acusó a Forcadell de«actuar contra el parlamentarismo y degradar la imagen del Parlament».Mantuvieron discusiones apelando a argumentos reglamentarios y jurídicos y su enfrentamiento se hizo visible en el Pleno cuando Forcadell le negó la palabra y tuvo que abandonar su sitio para trasladarse a la bancada de Ciudadanos y así poder intervenir en la Cámara.

Una de las mayores maniobras lideradas por Forcadell fue la publicación en elBoletín Oficial del Parlamento de Cataluña (BOPC) de la Ley del Referéndum. El secretario general, Xavier Muro, se negó a firmarla y dio orden a todos los funcionarios de no firmar. Sin su firma no se podía publicar. Cuando preguntaron, él se encogió de hombros y Forcadell respondió: «Lo hemos hecho nosotros». Se hizo desde su propio ordenador.

Las consecuencias

Querella: Como ocurrió con el Govern, la Fiscalía también presentó una querella contra los cinco miembros de la Mesa del Parlament que permitieron tramitar las dos ‘leyes de desconexión’, la del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica. Para ellos se piden los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación, penado este último con prisión.

Desobediencia: Señala el fiscal en la querella que Forcadell y los otros cuatro miembros de laMesa «se han negado abiertamente a dar el debido cumplimiento a las resoluciones judiciales» del Tribunal Constitucional. «El Parlamento de Cataluña no puede desconocer que la comunidad autónoma carece de competencias para convocar y celebrar un referéndum», destaca el escrito.

Prevaricación: Las decisiones de los cinco querellados, continúa el fiscal, «afectan al funcionamiento del Parlament y potencialmente pueden generar una grave quiebra del ordenamiento constitucional».

Malversación : Denuncia la Fiscalía que, «con su actuación, los querellados colaboraron con actos necesarios e imprescindibles para que el Govern disponga ilícitamente de fondos para llevar a cabo su plan secesionista».

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

 

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