Los independentistas critican y se manifiestan contra los alcaldes que no se prestan a participar en el 1-O

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La negativa de Ada Colau y de otros alcaldes a ceder locales de votación para el referéndum del 1 de octubre provocó que partidos y entidades independentistas llamaran a manifestarse a las puertas de varios ayuntamientos catalanes en señal de protesta. Los consistorios de tres de las cuatro capitales de provincia de la comunidad, Barcelona, Tarragona y Lleida, sufrieron el hostigamiento de los partidarios de la consulta unilateral.

«Nos vemos en las calles», dijo la CUP poco antes de que se aprobaran en el Parlamentlas leyes de ruptura. Y los antisistema cumplieron este viernes su promesa: ellos instigaron la mayoría de las manifestaciones.

La más numerosa fue la de Barcelona, donde unas 800 personas se concentraron desde las 20.00 horas, nada más conocerse la decisión de Colau, en la plaza de Sant Jaume. Convocadas por diversas entidades y organizaciones, entre ellas la CUP, y pertrechadas con la habitual simbología independentista, lanzaron consignas como «Queremos votar» y exhibieron pancartas con el lema «Votar o votar».

Las concentraciones también se llevaron a cabo frente a ayuntamientos de signo socialista.La contundencia del PSC contra el referéndum unilateral provocó protestas de centenares de personas en Lleida, donde se llegó a pedir la dimisión del alcalde, Àngel Ros. Fue la manifestación más numerosa de la jornada: la convocaron la ANC y Òmnium, entre otras entidades.

En Tarragona, también gobernada por el PSC, la negativa del alcalde Josep Fèlix Ballesteros a ceder locales suscitó también una protesta, aunque bastante menor, en la que participó Súmate, la asociación de independentistas castellanohablantes.

Pero los independentistas no sólo se concentraron frente a los ayuntamientos. Arran, juventudes de un sector de la CUP, convocó un acto en el que varios militantes quemaron papeles en los que estaban escritos los nombres de los 12 magistrados del Tribunal Constitucional, en respuesta a la suspensión cautelar de la Ley del Referéndum.

Entre tanto, los independentistas preparan la Diada del próximo lunes, que pretenden que también se convierta en una reivindicación multitudinaria del referéndum. Pero también la utilizarán para recaudar fondos para pagar las multas vinculadas al procés, entre ellas la que pueden tener que pagar Artur Mas y el resto de organizadores del 9-N tras la actuación del Tribunal de Cuentas.

El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, dijo que lleva recogidos 800.000 euros en la «caja de solidaridad» que las entidades soberanistas han dispuesto, y que también recaudará fondos durante la manifestación del lunes. Sànchez aseguró que los independentistas no se detendrán pese a las sanciones: «Ni la democracia ni el referéndum están en venta».

Serán voluntarios quienes se encargarán de la colecta durante la Diada, y el presidente de la ANC se mostró convencido de que en pocos días la cifra actual se habrá superado con creces. «Si piden cinco millones de euros [la cantidad que se les exige a los organizadores del 9-N], se los están pidiendo a todo el pueblo de Cataluña», terció el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart. Ambas entidades aseguraron que ya hay más de 360.000 inscritos para participar en los actos del 11 de septiembre.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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