Merkel-Schulz, un cara a cara sin sobresaltos en el debate televisio

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Para el duelo electoral librado este domingo en televisión por la canciller Angela Merkel y el aspirante a arrebatarle el titulo, el socialdemócrata (SPD) Martin Schulz, no hacían falta padrinos. El único cara a cara que la candidata cristianodemócrata (CDU) aceptó

mantener con su rival transcurrió como la campaña que lidera en todas las encuestas, sin sobresaltos, sin ganchos de efecto, sin grandes promesas, sin autocrítica.

El continuismo  es el garante de Merkel en tiempos convulsos frente a un Schulz poco valorado en las encuestas, la canciller le lleva 15 puntos en todas ellas,  pero determinado a revolverse y sembrar ilusiones hablando de justicia social. Tiró a canasta y buscó su propio rebote, pero el “efecto” del hombre corriente que dice ser el ex presidente delParlamento Europeo podría no haber bastado para liberar a la grada del síndrome de Estocolmo que algún avispado analista atribuye ejercer a Merkel.

Ambos ganaron y los dos perdieron, enredados cada uno en su ovillo, formando capullos de seda en torno a lo que aún ocupa y preocupa al alemán medio. De los 90 minutos que duró el debate, los 60 primeros se destinaron a la crisis de los refugiados, a las lagunas en la integración de los 1,3 millones de personas que acogió este país, de las muertes en el Mediterráneo, del papel de Islam en una democracia como la alemana, de la expulsión de los inmigrantes ilegales y de la seguridad ante la amenaza del terror yihadista.

Merkel defendió sus decisiones a sabiendas de que un socialdemócrata nunca cuestionaría, como así ha sido todo este tiempo, tanta solidaridad. Schulz solo disintió en la relación con Turquía. “Conmigo como canciller se revisará el acuerdo (sobre refugiados) y también abogaré por la ruptura de las negociaciones de adhesión a la UE”. La canciller se subió a carro y cada uno a su manera, pero desde aquí coincidieron para  exprimir  también la “ubre” de la crítica a Donald Trump.

El duelo o más bien el dueto Merkel-Schulz había despertado gran interés en el electorado, en contraste con una campaña desprovista de brío y calificada por los medios alemanes de tediosa. Casi el 48% de los 61,5 millones de personas llamadas a las urnas el próximo día 24 de septiembre vieron el debate según un sondeo del instituto demoscópico Forsa..

Igualmente relevante es que a diferencia de las elecciones de 2013 el nicho de indecisos ha crecido hasta alcanzar en estos momentos de la campaña casi la mitad del censo, número que se prevé caerá tras el debate Merkel-Schulz pues las encuestas sostienen el mismo influirá en el voto del 22% de los televidentes. Eso equivaldría al 11% del electorado, a unos 6,8 millones de personas. Y ese es el clavo al que se agarra el SPD para mantener su movilización y viva la ilusión de conquistar la Cancillería.

Según los últimos sondeos, la CDU y su socio bávaro, la CSUganarían las elecciones con el 38% del escrutinio, seguida del SPD con el 24%.

Hugo  Barze – Corresponsal en Europa

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