Cambrils, huidas a nado de los cuchillos y hachas yihadistas

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Un único agente de los Mossos d’Esquadra, ya bautizado como el héroe de Cambrils, logró evitar con su puntería una nueva masacre el jueves como la sucedida pocas horas antes en La Rambla de Barcelona. Él solo abatió con sus disparos a cuatro de los cinco terroristas muertos en Cambrils, que pretendían arrollar con un Audi A3 a quienes se encontraban en la zona céntrica de terrazas de la localidad costera tarraconense, que arranca justo en la rotonda en la que la policía autonómica logró detener el vehículo.

Pese a la confusión que todavía rodea a todo lo acontecido, varias fuentes confirman que la policía de la Generalitat dio el alto al coche de los yihadistas en un control de carretera. Los investigadores todavía no han revelado los detalles de la operación, pero diversos testigos indican que la presencia policial en Cambrils era ya inusualmente elevada a última hora de la tarde del jueves.

La secuencia de los hechos se sucedió aproximadamente como sigue: tras atropellar a una agente que les dio el alto, a la que rompieron una pierna por el impacto, el vehículo entró en el casco urbano de Cambrils y desembocó un segundo control de los Mossos situado en la rotonda frente al Club Náutico. En su huida, atropellaron a las personas que encontraron a su paso.

Varias resultaron heridas y una mujer falleció ayer por la mañana en el hospital Joan XXIII de Tarragona, con lo que el número de víctimas mortales de los atentados se elevó a 14, según confirmó el Servicio de Emergencias de Cataluña. «Cuando llegaron a una zona con gente comenzaron a atropellar a las personas que allí se encontraban», confirmó el conseller de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn.

El segundo control de los Mossos consiguió cerrar el paso con dos coches patrulla al Audi A3, que volcó en una violenta maniobra y fue a parar al lado el Club Náutico, junto al dique principal del puerto deportivo de Cambrils.

Lentamente tanto en Barcelona, como en Cambrils,Ripoll y Ancanar, se va saliendo del impacto que ha generado el alevoso  y mortal atentado de las Ramblas y luego en el Paseo Marítimo de Cambrils.

A los actos de homenaje hacia las victimas,  donde en la jornada de  hoy el Rey Felipe VI, acompañado de la Reina, acudieron a los hospitales donde continúan recuperándose los heridos del atentado, tamb ien tanto ciudadanos como medios de comunicación dan el reconocimiento a taxistas, hoteleros, comerciantes y ciudadanos que de una manera o de otra, colaboraron, recogiendo personas, trasladando o dando acogida o alimentos, se suceden las contradicciones entre dirigentes  y autoridades.

Por un lado, un responsable ministerial a nivel nacional dio, esta mañana por cerrado el operativo, mientras que desde Barcelona, al no haber detenido al terrorista fugado, obviamente, consideran que el caso continúa abierto.

Con relación a la noche del jueves en el Paseo Marítimo de Cambrils, los cinco terroristas salieron del vehículo con cuchillos de grandes dimensiones y un hacha, además de supuestos cinturones explosivos que no llevaban carga, posiblemente porque no pudieron llegar a montar debidamente los artefactos en su escondite de Alcanar. Fue entonces cuando iniciaron los ataques con arma blanca a las personas que se encontraban en la zona- una resultó herida en la cara- y fueron tiroteados por un agente de los Mossos. Cuatro de los terroristas murieron por sus disparos.

A consecuencia de la gravedad de los hechos, cientos de personas quedaron encerradas en bares, restaurantes y heladerías hasta casi las cuatro de la madrugada. Los Mossos d’Esquadra los fueron evacuando en grupos de 10, mientras un helicóptero sobrevolaba la zona. A los más afortunados el ataque frustrado les pilló en sus hoteles y apartamentos. Algunos de los que huyeron, fruto del pánico, no pudieron volver hasta la mañana de ayer, cuando se levantó el cordón policial sobre las 10.00 horas.

Ninguno de los locales abiertos en la madrugada del jueves vivió momentos de pánico semejantes a los que se produjeron en la terraza del Club Náutico de Cambrils, ubicada a escasos metros del punto exacto en que volcó el coche de los terroristas. Los marineros del puerto deportivo, antes de esconderse por los disparos, fueron los primeros en darse cuenta de lo que sucedía. «Uno de mis compañeros, que está muy afectado, pudo ver cómo salían del coche volcado y cómo intentaron agredir a la gente con cuchillos antes de que los Mossos los ametrallasen», explicó uno de ellos.

Cuatro de los yihadistas murieron en el acto. El quinto se dirigió en dirección a la avenida de la Diputación. Fue interceptado frente a un McDonald’s. Alguno de los testigos asegura que se escondió en una marquesina de autobús e intentó fingir que esperaba allí. Al ser descubierto, salió a la carretera, y pese a las reiteradas peticiones de los policías  para que tirase el cuchillo y se tumbará boca abajo, hizo caso omiso y trató de acercarse a los agentes, que lo derribaron con varios disparos. Murió poco después.

La terraza del restaurante que regenta el prestigioso cocinero Diego Campos -una estrella Michelín- estaba completamente abarrotada cuando se produjo el tiroteo. Había un concierto en directo y todos escaparon como pudieron. «Yo acababa de recoger las cenas cuando comenzó todo; la gente se metía en las cocinas por las ventanas, otros pudieron entrar dentro del edificio… apagamos las luces, nos encerramos y cruzamos los dedos para que no entrasen», recuerda una de las camareras.

Quienes no pudieron entrar al club corrieron hacia el pub Barlovento, situado en la punta del dique principal, justo delante de la bocana del puerto de Cambrils. Allí se llegó a reunir cerca de un centenar de personas. «Venía gente llorando y gritando -describe la tripulante de un barco atracado en los muelles- y les indicamos en qué dirección correr… Ha sido dantesco, el susto de nuestras vidas».

Algunos incluso llegaron a escapar a nado antes de que los Mossos los evacuasen en grupos de entre seis y 10 personas.

Cambrils amaneció en medio de fuertes medidas de control policial todavía sin creerse del todo la pesadilla vivida de madrugada.

Hugo Barze – Corresponsal en España

A car involved in a terrorist attack is seen in Cambrils, a city 120 kilometres south of Barcelona, on August 18, 2017. Drivers have ploughed on August 17, 2017 into pedestrians in two quick-succession, separate attacks in Barcelona and another popular Spanish seaside city, leaving 13 people dead and injuring more than 100 others. In the first incident, which was claimed by the Islamic State group, a white van sped into a street packed full of tourists in central Barcelona on Thursday afternoon, knocking people out of the way and killing 13 in a scene of chaos and horror. Some eight hours later in Cambrils, a city 120 kilometres south of Barcelona, an Audi A3 car rammed into pedestrians, injuring six civilians -- one of them critical -- and a police officer, authorities said. / AFP PHOTO / LLUIS GENE

 Momento en el que retiraban  el vehículo utilizado por los terroristas en el atentado de Cambrils.

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