Miles de pasajeros colapsan el aeropuerto de Barcelona por una huelga de empleados de seguridad

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Las colas de pasajeros han regresado este viernes a El Prat. Ordenadas colas que van de extremo a extremo de un colosal edificio de 1.200 millones de euros. En la mañana de este viernes ya  a partir de las 10 horas las filas de viajeros armados de paciencia abarrotaban las dependencias de la gigantesca terminal T1, ofreciendo una imagen inédita en unas instalaciones que en sus ocho años de existencia ya había sido testigo de numerosos sobresaltos como consecuencia de los efectos de un volcán islandés, el cese de operaciones de Spanair, un apagón, el caos de Vueling del pasado verano y numerosas protestas laborales.

Todos esos incidentes anteriores alteraron la normalidad del aeropuerto de Barcelona pero ninguno generó aglomeraciones de pasajeros tan descomunales como las vividas al inicio de esta jornada de huelga en los controles de seguridad. Aena, empresa pública gestora de la infraestructura, ha cuantificado las esperas de en 58 minutos en la T1 y en 108 en la T2.

El segundo  aeropuerto español se enfrento este viernes a la huelga de los trabajadores de Eulen que se encargan de los filtros de seguridad. Se trata de la primera jornada de la huelga oficial de la plantilla, que ha votado prolongarla y convertirla en indefinida [25 horas los siete días de la semana] a partir del 14 de agosto.

El conflicto laboral estalla en plena operación de salida y llegada de vacaciones de verano. La mayoría de los afectados por la protesta sindical son pasajeros catalanes que se marchan de vacaciones o bien viajeros extranjeros que regresan a sus países de origen con cara de no entender demasiado qué está ocurriendo en uno de los mejores diez aeropuertos de Europa.

Un archivo de audio ha confirmado la existencia este mes de julio de una huelga de celo que el comité de huelga siempre había negado: “Si no hay colas, todo está perdido; si hay colas, todo está ganado”, afirmó una portavoz del comité y sus palabras quedaron grabadas….

Entre el 24 y el 31 de julio, los usuarios sufrieron colas de hasta de horas que, según los datos aportados por una asociación de aerolíneas españolas, determinaron que en torno a un millar perdieran sus vuelos. En el caso de pérdida de un vuelo por las consecuencias de una protesta laboral, las compañías aéreas suelen recolocar a sus clientes en otros vuelos.

Las colas rodean prácticamente toda la zona de salidas de la T1 pero remiten cuando la actividad se recupera de los paros previstos [de 5:30 a 6:30, de 10:30 a 11:30, de 16:30 a 17:30 y de 18:30 a 19:30 horas]. La T1 funciona habitualmente con siete filtros de seguridad abiertos pero  estuvo  haciéndolo con nueve. “A los empleados también nos perjudica la situación de hoy: estamos trabajando a destajo“, ha señalado un auxiliar de Eulen. Los pasajeros más acaudalados usan sus privilegios para pasar los controles a través de las llamadas filas rápidas.

Pese al colapso en el acceso a los controles de seguridad, el orden se mantiene en El Prat. Agentes de los Mossos d’Esquadra siguen de cerca lo que sucede en los aledaños de los filtros de seguridad. “A las 8.30, ha habido lío, pero ahora fluye mejor”, ha explicado un agente destinado habitualmente en la T1. La gente, avisada por sus respectivas empresas de  aerolíneas, ha acudido con mucha antelación al aeródromo, con unamedia de cuatro horas minimas.

Estoicismo y civismo

Los pasajeros han dado esta jornada,  una lección de civismo y de estoicismo. Se mostraron  pacientes, tranquilos e incluso, en algunos casos, haciendo gala de  su respeto y solidaridad para con los trabajadores en huelga. En general, los usuarios del aeropuerto responsabilizan más de la situación a la empresa estatal Aena que a los empleados que reclaman un refuerzo de personal y una mejora de sus condiciones laborales.

Aena, tras once días negándose a sentarse en la mesa de negociación, ha accedido esta  a reunirse con los representantes de los trabajadores en huelga. El encuentro se ha producido finalmente a las 9.30 horas en la sala de crisis del aeropuerto.

Representantes de Aena, Eulen y el comité de huelga han abandonado la reunión dos horas después sin hacer declaraciones a los periodistas. En el caso de que las negociaciones no prosperen, los paros parciales se repetirán este domingo, este lunes y el viernes próximo en los mismos tramos horarios, mientras que serán de 24 horas a partir del 14 de agosto.

El diálogo había sido hasta ahora ha sido imposible, ya que la plantilla ponía como condición que Aena estuviera presente, una opción que el ente público rechazó hasta última hora de este jueves. En un comunicado, convocó a una reunión a las partes y aseguró que había tomado “la iniciativa de convocar a las partes en aras de proteger al pasajero”.

Sin propuestas por parte de Aena

Antes de entrar a la reunión, fuentes de Aena han explicado que el gestor aeroportuario no tenía previsto realizar ningún tipo de propuesta, sino que iba a limitarse a escuchar a las partes.

Terminada la reunión en la zona noble del aeropuerto, las tres partes han acudido a una segunda cumbre. La segunda reunión ha sido convocada por el Departament de Treball de la Generalitat, que ejercerá de mediador. La negociación se mantiene abierta.

El Prat tenía  previsto operar este viernes 515 despegues. En los tramos en los que no hay huelga, las filas avanzan a mayor ritmo. Llegado el mediodía, las colas han dado un respiro a los pasajeros, los verdaderos perjudicados de este conflicto laboral.

Hugo Barze – Corresponsal en España

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