Viajar en colectivo: críticas y elogios a la hora de trasladarse por Mar del Plata

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El medio de transporte público de pasajeros más utilizado por los marplatenses es, sin lugar a dudas, el colectivo. Sin embargo, para los medios de comunicación (entre los que nos incluímos) sólo sale a la superficie cuando los choferes sufren un hecho delictivo o cuando en el HCD se discute el aumento del boleto. En esta nota, una periodista de “el Retrato…” se subió a distintas unidades y dialogó con los usuarios para conocer cuál es su opinión con respecto al servicio.

Una sociedad, si se desarrolla alrededor de grandes ciudades, precisa de medios de transporte masivos, buenos y accesibles. Y que, tanto el costo como la experiencia del viaje, no sean un obstáculo para elegir un lugar donde vivir, un trabajo, una educación mejor o espacios agradables para el tiempo de ocio. Todo eso resulta fundamental a la hora de pensar una sociedad más integrada.

Una ciudad avanzada, leí una vez, no es necesariamente aquella donde los pobres usen o posean auto sino una en donde los ricos usen el transporte público. Estamos lejos de esta situación. En Mar del Plata el costo del boleto es un problema a medias: si se lo compara con otras grandes ciudades no es el más caro, ahora, si la comparación la hacemos con el tipo de servicio que brindan y la condición socio económica de quienes lo usan, encontramos dificultades.

CADA VEZ VIAJAMOS PEORMICRO

Esta calidad algo deficiente no es debida a la falta de recursos. El gobierno destina grandes sumas de pesos en carácter de subsidios a las empresas que nuclean este medio de transporte. Lo que queda claro es que a pesar de esos fondos, cada vez viajamos peor. O eso parece.

A Marcelo lo conocí en la parada del 543, en Alvarado y Salta. Cumplidos los 65 se jubiló del ámbito educativo, dio clases de Literatura hasta ahora. Lleva bastón ya que presenta dificultades en la cintura. Cuando llegó el colectivo pidió al chofer si podía acercarse más al cordón para poder subir. El chofer accedió.

“Hace 10 días que volví de Europa” me cuenta. “Estuve visitando a mi hijo y a mis nietos. Sabes que allá te respetan. El paso cebra, todo. En cualquier esquina frenan y te dejan pasar. Hoy el chofer me hizo el favor de frenar cerca del cordón, pero en general no lo hacen. Al servicio lo veo bien, siempre hago pocas cuadras, lo indispensable para moverme porque no puedo caminar mucho”.

UNA PROPUESTA QUE NO TUVO ECO

Más allá de la comparación, que se hace incomprobable para esta cronista, las personas mayores son parte de la población que más usa el servicio de colectivos. En diálogo con el concejal Balut Tarifa Arenas, que pertenece a la comisión de transporte y que ha presentbaulf-1ado más de un proyecto para mejorar el servicio, planteó una propuesta.

“Una de las últimas iniciativas en las que estuvimos trabajando es para que las unidades sean de piso bajo, en los próximos meses la Dirección de Transporte anunciará que va avanzar en una prueba para ver cómo circulan estos coches en la ciudad. Hoy por hoy, tenés tres escalones para subir al micro. No sólo una persona en silla de ruedas se vería beneficiada sino una persona con bastón, con algún problema motriz, hasta quien se haya lastimado un pié y tenga que movilizarse lo aprovecharía”.

TESTIMONIOS EN PRIMERA PERSONA

María Lujan aceptó que tomara su testimonio cuando compartimos asiento en la línea 532, camino al centro. “Yo tomo dos o tres colectivos por día para ir al trabajo. Desde el puerto, donde vivo, viajo cotidianamente hasta la terminal. Lo tomo aproximadamente una hora antes de entrar a trabajar, porque a veces son puntuales y otras no. El 511 tiene más frecuencia y es más puntual que el 522 que pasa cada 10 o 12 minutos que son las dos líneas que uso diariamente. En los horarios que yo los utilizo, bien temprano a la mañana, a las 7, está lleno de gente y al mediodía cuando salgo también es horario pico y viajo parada, siempre”, contó.

“Incluso en invierno, por más que haga frío a veces necesitas aire porque es tanta la cantidad de gente, que se vicia adentro del colectivo y es necesario abrir ventanas. A medida que voy llegando a mi laburo, pasando el centro se va vaciando, pero aunque tengan frecuencia habría que ver la manera de descomprimir porque somos muchos los usuarios”.

Continua su relato, agrega que “cuando trabajo de tarde, lo tomo alrededor de las 19, 20 y en esos casos vuelve a ser hora pico y pasa lo mismo. Creo que algunas líneas deberían tener más frecuencia. Cuando tomo el 562 o 63 línea azul, que es muy usado por quienes viven en la periferia, detrás del puerto, ahí encuentro menor frecuencia, pasan cada 15 o 20 minutos, si no se calcula bien el horario o te retrasas es difícil llegar puntual al trabajo o a la escuela. Esperar en las paradas no está bueno, a veces son puntos algo peligrosos  y ahora en invierno muy fríos”.

Ahora viajo en el 571. El chofer tuvo la buena acción del día. En la parada de Independencia y Rawson dos chicas le piden subir para conversar con los pasajeros. “Dale, rápido, pasen”, las jóvenes participan en una ONG y piden una colaboración. Los usuarios, solidarios, colaboran en su gran mayoría. En la próxima parada bajan, saludan e intercambian unas palabras jocosas con el chofer. Cuando frenó, el pasajero de adelante comentó con alguien más que “hay que revisarle los frenos”, el chillido ensordece en cada esquina.

Con Magalí charlé en la parada del 717 que va a Sierras de Los Padres. Llevaba un bolso enorme, que llamó mi atención, me contó que tiene un pequeño almacén en La Peregrina y que vino a la ciudad a comprar unos artículos que le hacían falta, hoy, que no tenía el auto.

No tengo una buena experiencia con el 717” comenta, “La Peregrina está a 3 km de la entrada al Coyunco. El principal problema es que allá no hay dónde cargar la SUBE. Así que tengo que llegar de Mar del Plata con la tarjeta cargada, algo que no siempre tengo presente, y si llego sin cargarla debo caminar hasta El Coyunco para ponerle saldo. Me pasó que una vez subí y el colectivero me bajó por falta de crédito. Me tuve que volver a mi casa y no pude viajar a hacer lo que tenía que hacer”.

Con respecto al servicio, dijo que “es un colectivo que pasa cada 40 minutos, si lo  perdés fuiste y con la frecuencia que tiene hace que esté siempre lleno así que desde que me subo hasta que me bajo voy parada, hasta el cruce peatonal del km 20 de la Ruta 226 tengo un largo rato. Es bastante precario el servicio”.

Los teléfonos son el mal de esta época. El colectivo lleno y en cada parada sube más gente. El pasajero o la pasajera que no está mirando la pantalla, escucha música con auriculares y mira para afuera. Nadie hace contacto visual con el resto, los viejos no encuentran asiento, tampoco lo piden y son los menos los que ofrecen el suyo. En otra línea, suena Ricky Martin como si fuera un local de indumentaria para adolescentes. Alguien no tiene auriculares y comparte con todos, a un volumen elevado y con sonido ojalatoso, los hits reggetoneros del momento.

ELOGIOS DE UN EX PLATENSE

La apreciación es personal. No todos opinan de la misma manera y algunos creen en la solidaridad de los viajantes. Tal es el caso de Lucas, que es enfermero y lo trasladaron a La Plata. Hizo una comparación favorable para la ciudad.

“Acá tomaba la línea 551 o 553 desde Guido y Balcarce hasta la parada de San Luis y Falucho, en Plaza Mitre, a tres cuadras de donde trabajaba, esas mismas cuadras las caminaba para llegar a la parada de mi casa, tanto a la ida como a la vuelta. Las líneas pasan con bastante frecuencia, nunca los encontré sobrepasados de gente. Los choferes marplatenses son más amables”, dice y sonríe,  “siempre responden al saludo y ubican a los pasajeros, sobretodo cuando son turistas y visitan la ciudad. En La Plata siento que eso no pasa, se vive un clima más individualista. Incluso cuando hay mucha gente en el colectivo y se sube alguien que necesita el asiento la gente no se para. Nadie. Eso me llamó la atención”.MIRCRO5

Hace un par de años, dos jóvenes emprendedores locales crearon la aplicación MyBus que tiene su sitio en internet y que además puede bajarse a los teléfonos celulares, permite a los usuarios realizar consultas sobre recorridos y líneas. Hay que introducir un Destino, ingresar un origen y el sistema encuentra las líneas que se pueden tomar, a cuántos metros y dónde se encuentra la parada más cercana y dónde y a qué distancia hay que bajarse. Muy recomendable aunque aún no podemos saber cuánta demora tiene el colectivo que se espera.

PROYECTOS QUE NO AVANZARON

Siguiendo con los testimonios de Tarifa Arenas, en la comisión de transporte “se han debatido algunos temas y otros no tanto”. Según él, “lo que falta es celeridad en el Ejecutivo: hemos pedido algo muy simple, que figure el recorrido que hace cada línea arriba de las unidades, eso fue aprobado a principio de año y aún no fue implementado”.

Asimismo, agregó que “otro proyecto debatido y aprobado fue que los días de lluvia los colectivos deberían parar en la esquina donde sea solicitado, dentro del recorrido, y que el resto de los días eso mismo se aplique a partir de las 22 y hasta las 6 de la mañana. Eso es un derecho de los usuarios, pasa que si no lo sabemos no lo ejercemos. Esto puede ser una cuestión de la UTA (Unión Tranviaria Automotor) que no quiere implementarlo pero fundamentalmente es un error de la Dirección de Transporte que debería decirle a las empresas que coloquen esa cartelería informativa”.

LOS AUMENTOS DEL BOLETO

Los aumentos del boleto de un tiempo a esta parte, siempre fueron polémicos y cuestionados. Manifestantes que convocan a la calle por el “no” y patotas nunca comprobadas de la UTA que dan palo al que se queja. Por supuesto, no falta voto arreglado para tener mayoría en el Concejo. Todos sabemos que no da aumentar pero siempre se aumenta.

Para el edil, “lo que la gente nos pide es que se mejoren las frecuencias, que los micros estén limpios y muchos dicen que si el chofer te trata bien, seria la frutilla del postre con lo cual uno estaría en condiciones de pagar un servicio que no es tal vez muy barato, básicamente que se corresponda el precio con el servicio que se presta”.

Está claro. Sin embargo, Tarifa agrega que “lo que nos llama la atención son los manejos de las empresas, cuando llega al Concejo el pedido de los empresarios de aumentar el costo del boleto, el pedido siguiente e inmediato es el de la UTA avalando dicho aumento. Eso es llamativo, parecen notas escritas por la misma persona. Las formas no son las deseadas, la última vez cortaron la calle con colectivos en la puerta y hasta agredieron a manifestantes”.

Esta historia se repite. Y cuando se pone el tema bajo la lupa, salen los reclamos de los usuarios que ven incrementado el valor del viaje pero no así mejoras en el mismo. El colectivo es el mismo que tomaba antes, está igual de sucio, las frecuencias no parecen respetarse y, aunque quien escriba haya tenido buenas experiencias en el trato de los choferes, parece que no siempre son cordiales.

                                                                                                                      Melisa Morini

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