Venezuela: Al menos un muerto tras un tiroteo durante la celebración de la consulta popular

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Al menos una persona ha muerto este domingo y otras tres han resultado heridasde gravedad en el oeste de Caracas, en Catia, después de que un grupo de hombres armados dispararan durante la celebración masiva de la consulta opositora contra el proceso constituyente activado por el Gobierno venezolano, según ha informado la Fiscalía venezolana.

El jefe de campaña del referéndum, en cambio, ha señalado dos fallecidos y cuatro heridos. “Hace poco un incidente en Catia, paramilitares dispararon, hay 4 heridos de gravedad y 2 fallecidos”, ha tuiteado el encargado de la campaña de la consulta, el alcalde del municipio caraqueño de Sucre, Carlos Ocariz. El suceso ha sido confirmado por el Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social (OVCS), que señaló que “colectivos Paramilitares disparan en Catia, ciudadanos se refugian en Iglesia El Carmen, Avenida Sucre”.

Lo cierto es que lo que ha pasado lo adelantaban las encuestas y se intuía en las calles. Un huracán democrático de millones de personas ha votado en contra del proceso constituyente impuesto por Nicolás Maduro para mantenerse en el poder. Y lo hizo pese a todos los obstáculos e inconvenientes, incluso frente a la embestida criminal que los colectivos revolucionarios emprendieron en Catia, emblemática zona popular del oeste capitalino, que se echó a las calles harta de los abusos revolucionarios.

Maduro asegura que no es vinculante

Ha sido un desafío popular a pecho descubierto, sin las bolsas de comida que el gobierno repartió un día antes en su campaña para seguir en el poder. Sin presiones contra los medios ni amenazas de despido ni nadie que te obligase a votar. Libertad en estado puro que de momento no obliga al gobierno a frenar su plan político de mantenerse en el poder, ya que considera la consulta ilegal. Maduro asegura que no es vinculante el resultado, pese al impactante reto vivido en una jornada histórica.

Venezuela ha mostrado ante el mundo colas inmensas durante todo la jornada tras 107 días de la ola de protestas antigubernamentales. Con imágenes que ya forman parte de la pequeña historia de la rebelión popular: en Catia cientos de personas recriminaron a los militares de la Guardia Nacional, cuerpo clave en la represión,con gritos de “¡asesinos!”.

“Vinimos para salir de este gobierno, que ya esto no se aguanta más. Es la falta de comida y de medicinas. Nadie nos respeta. Tengo fe que con esto empieza un cambio, esperamos que al menos echen la Constituyente para atrás”, se quejó Johan Istúriz, vecino de Catia, deseoso de votar junto a miles de ciudadanos.

Y tantos lo hicieron que los famosos colectivos revolucionarios, que actúan con impunidad en esa zona de Caracas, se vieron obligados a actuar. Los temidos motorizados acudieron hasta la iglesia que servía de centro soberano, disparando y lanzando piedras. La gente se refugió dentro de la parroquia, junto al cardenal Jorge Urosa. Cuando llegó la Fiscalía certificó la muerte de una mujer y las heridas de otras tres personas.

“La desesperación de Nicolás Maduro y su cúpula corrupta que mandó sus grupos paramilitares a asesinar a nuestro pueblo de Catia”, denunció el gobernador Henrique Capriles tras la acometida, en la que también fue secuestrado un periodista.

“Cada firma de hoy suscribe una nueva e histórica acta de la independencia para Venezuela. Hoy todos somos próceres”, clamó Gonzalo Himiob, director de Foro Penal, la valiente ONG que lucha por la libertad de los detenidos por las protestas, entre 3.000 y 4.000 desde el 1 de abril.

Los venezolanos acudieron vestidos con los tres colores de la bandera nacional, con gorra calada incluso las habituales camisetas o chaquetas deportivas que también lucen sus líderes políticos. Otros de blanco, que representa la paz. Poco importó: la presencia fue masiva en los más de 2.000 puntos “soberanos” instalados por la oposición en todo el país.

Marcará un antes y un después. Hoy como nunca vamos a demostrar al mundo entero y a quienes tienen el poder que el pueblo venezolano es el dueño de su destino”, aseguró Julio Borges, presidente de un Parlamento que se convirtió en el principal baluarte de la consulta popular. En los medios censurados por el gobierno la denominaban ayer “manifiesto de voluntad frente a la propuesta constituyente”.

Se produjeron “interrupciones” provocadas por el oficialismo, además de la relatada en Catia. En Amazonas bombardearon con gases lacrimógenos uno de los centros. En Cojedes, un camión municipal vertió aguas negras en el punto de votación. En Barinas, la policía trancó el acceso a las urnas. Y en el San Agustín caraqueño se vieron obligados a trasladar el centro tras la irrupción violenta de colectivos revolucionarios, que destrozaron los cuadernos de votación.

“Hubo intentos de saboteo, pero continúa el proceso. Todas nuestras expectativas han sido superadas”, confirmó Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento.

El huracán democrático es tan fuerte que el chavismo intentó aprovecharse, como esos corredores que van a rebufo en el Tour de Francia. Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) del chavismo, insistió en que se trató de una “actividad política que no tiene consecuencias jurídicas sobre Venezuela. Lo importante aquí es que no se generen falsas expectativas”.

Sandra Oblitas, otra rectora oficialista del CNE, saludó la “masiva participación” en el simulacro oficialista de sus comicios a la Asamblea Nacional Constituyente. Algo que no se pudo corroborar más allá de unas escasas imágenes suministradas por los medios públicos.

Un contraste apabullante que no solo refleja a la Venezuela de hoy. También explica porqué el chavismo impidió el año pasado el proceso revocatorio contra Nicolás Maduro y porque retrasó las elecciones a gobernador. También airea porqué el oficialismo evitó un referéndum consultivo sobre su proceso constituyente, tal y como obliga la Carta Magna. Incluso el porqué de las artimañas utilizadas para confeccionar las bases comiciales del 30 de julio.

“Nosotros desde el chavismo le decimos a nuestros compatriotas que la Constituyente es ilegal”, clamó después de votar el diputado revolucionario Germán Ferrer, marido de la fiscal rebelde Luisa Ortega. Esta, que no votó, salió de su fortín en el Ministerio Público para saludar a los venezolanos que esperaban en las inmediaciones. “¡Bienvenida a la libertad!”, contestó una mujer del grupo.

Gabriela Ramírez, que fuera Defensora del Pueblo del primer mandatario, también tomó partido desde el chavismo crítico, mucho más que un dolor de muelas para Maduro: “El pueblo venezolano transmite este domingo su apego a la movilización pacífica y el deseo urgente de opinar políticamente. La misión del poder es mandar obedeciendo y procesar que no pueden torcerse las reglas del juego en beneficio propio”.

Leopoldo López votó en arresto domiciliario

El opositor más mediático al régimen de Nicolás Maduro tuvo que votar desde su arresto domiciliario. “Sí desconozco la propuesta de la Constituyente de Nicolás Maduro”, declaró Leopoldo López en un vídeo publicado en su cuenta de Twitter, parafraseando la primera pregunta de este referendo mientras marcaba con un bolígrafo la casilla del ‘sí’. “Sí apruebo que se proceda a la renovación de los poderes públicos (…) y la realización de elecciones libres y transparentes”, continuó leyendo la papeleta López, que cumple su pena de cárcel en arresto domiciliario después de tres años y cuatro meses en una prisión militar.

Finalmente la censura gubernamental no pudo ponerle rejas a la marea democrática.

Fuente: www.elmundo.es

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