Odisea por el supermercado…hubo de todo y hasta “piñas” por un simple carrito

super2

El 50% de descuento en las compras del super significan un impacto importante en la economía del mes. Hace un par de miércoles, las grandes cadenas explotan de consumidores que aprovechan el reintegro de hasta $1500 que otorga el Banco Provincia a sus clientes, los segundos miércoles de cada mes. Larguísimas colas en los comercios: productos alimenticios, lo que más se vende, cuál es la estrategia de consumo para “soportar” la espera y hasta peleas por el carrito.

Salir a hacer las compras parece un verdadero desafío. Pasadas las cinco de la tarde, el estacionamiento del Carrefour de Constitución cerró la puerta. No entraba ni una bicicleta. Abajo del agua, las familias hacían pasamos para llegar al baúl del auto. “La fila rápida es la que va”, me alcanza a decir una joven ante mi cara dubitativa. Entré. No había carrito disponible y la gente en la larguísima y única fila inventaba estrategias para entretener y entretenerse. A los más chiquitos se los convence con golosinas o tal vez un juguete, premio consuelo. Los grandes, teléfono celular, libros y hasta fotocopias: “mañana rindo”, se escucha al pasar.

Los changos con “productos de devolución”, como se lee en los carteles, colman la entrada y salida de los pasillos, y la fila para pagar ya llega hasta la pared del fondo del hipermercado. Decido comprar sólo diez productos y pasar por caja rápida, muchos tomaron esa decisión. En esos casos, los productos que se compran no son tal vez los tradicionales: por ejemplo, valijas, “no como nada pero me voy de viaje” dice una señora rubia que sólo lleva ese producto y agrega “$1800 está, la pago la mitad, es negocio, no encontré esta calidad a un precio parecido en el centro”. Otros, cargaron con más de dos o tres bolsas de alimento para perro de 15k, incluso jóvenes que estrenaron hogar compraron una alfombra para el baño, algo de vajilla y un fernet. Una pareja, en cambio, eligió sábanas y juego de toallas y una mamá, llevó 10 paquetes de pañales.

Los que estuvieron “más de cinco horas en la fila”, en este caso y en este horario en particular, fueron miles de personas. Un hombre relató su estrategia, que tal vez haya sido la de muchos, “mi señora está en la cola con el carrito y yo voy y vuelvo cargando, ya nos turnamos dos veces”. Es que moverse por el mercado con el carro tampoco era fácil. Las góndolas se vacían rápidamente, hsuper11ay reposición constante pero hay productos que escasean. Los empleados acuden a los consumidores para orientarlos dentro del mismísmo mercado. Las familias que sobrecargan los carros no discrimina en la elección de lo que llevan. Compran “lo de siempre, cosas para cocinar, comer, limpiar, lo de todos los días”, por lo que se conversó y se pudo ver.

La fila es un histórico espacio social para “medir sensaciones”. Familias comentan que, siendo numerosas (o no tanto) $1500 es un número importante que colabora para llegar a fin de mes. Otros, aprovechan para comprar productos de un valor más elevado que las compras cotidianas, y significa un ahorro. Los sectores más desprotegidos, sin embargo, no acceden a este “beneficio” (o “parche” o “aliciente” en momentos de crisis económica) por que no poseen cuenta en el banco ni tarjeta de débito, mucho menos, de crédito.

Los almaceneros, imagino, hoy no trabajaron nada. Estas medidas son importantes en un contexto de crisis económica pero no significan una mejora en la calidad de vida de los vecinos. Hubo gente que hizo filas en las puertas de los comercios a la madrugada y según contó la cajera, “hoy al mediodía cerraron porque no dábamos a basto. Dos hombres se pelearon por el último carrito a trompadas, tuvo que intervenir Seguridad”. La empleada agregó que “esta vez, superó la gente que vino al primer Black Friday que lanzamos, increíble”.

                                                                                                                               Melisa Morini

Powered by keepvid themefull earn money