Mueren 62 personas y hay numerosos heridos por un devastador incendio en la zona central de Portugal

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Al menos 62 personas han muerto en un incendio forestal que ha arrasado con la zona interior de Pedrógão Grande, ubicada a unos 50 kilómetros de la ciudad universitaria de Coimbra, en el centro de Portugal

La mayoría de los fallecidos perecieron en lo que las autoridades lusas han denominado una “tormenta de llamas” que les alcanzó en sus coches en la carretera nacional 236, que liga las aldeas de Figueiró dos Vinhos e Castanheira de Pêra: al menos 30 cadáveres fueron descubiertos carbonizados en sus coches, mientras que otros 17 fueron hallados en plena calle, donde las llamas les alcanzaron mientras intentaban huir a pie.

Otros 10 cadáveres fueron hallados en el bosque, donde las autoridades piensan que los fallecidos se adentraron en su búsqueda desesperada de auxilio. Protección Civil confirma que entre las víctimas mortales hay varios niños.

Según el secretario de Estado de la Administración Interna lusa, Jorge Gomes, hay más de 59 heridos, todos ellos en estado grave. Las autoridades no descartan que el número de víctimas sea mayor, pues numerosas aldeas de la zona han quedado completamente rodeadas por las llamas e incomunicadas, y se teme por las vidas de los residentes de las poblaciones más aisladas de esta zona. Portugal ha decretado tres días de luto nacional desde este lunes.

Actualmente hay cuatro frentes activos, dos de los cuales han sido calificados “de gran intensidad“, y más de 700 efectivos procedentes deCoimbra, Lisboa, Setúbal y Évora participan en la lucha contra la conflagración.

También participan dos aviones Canadair -uno de ellos procedentes de España-, y dos aviones apagafuegos del 43 Grupo del Ejército del Aire, procedentes de la Base Aérea de Matacan, Salamanca, y la unidad del Ejército del Aire en Torrejon de Ardoz, Madrid,  respectivamente.

Aunque inicialmente las autoridades  barajaron la tesis de que se trataba de un incendio provocado, como suele sucedir en la época estival, a mediodía del domingo la Policía Judicial lusa ha revelado que el origen de la conflagración está en una tormenta eléctrica que afectó la zona ayer.

La combinación de altas temperaturas y fuertes vientos facilitaron la extensión rápida de las llamas, de tal manera que alcanzaron a los conductores de la zona antes de que las autoridades consiguieran cortar las carreteras que atraviesan esta zona boscosa.

Portugal  ha despertado de luto y sus  ciudadanos están conmocionados  con la noticia de tantas muertes en un incendio que, hace apenas 24 horas, era uno más entre los 70 declarados en el país. De momento, se trataría del peor incendio en términos de víctimas mortales en la historia reciente de Portugal, ya duplicando la trágica conflagración de la Sierra de Sintra de 1966, en la que fallecieron 25 militares que participaban en las labores de extinción.

Además de las víctimas mortales y heridos, hay dos personas desaparecidas y el fuego ha destruido algunas viviendas de la zona, a la que se ha desplazado esta noche el jefe del Estado, Marcelo Rebelo de Sousa, y el primer ministro luso, António Costa.

Las llamas se propagaron de forma “que no tiene explicación”, según Gomes, quien destacó las dificultades para acceder a las áreas afectadas.

Los equipos que han conseguido acceder a la vía describen un “escenario horrible”, indicó Gomes, quien dijo además que entre los heridos hay cinco personas “en estado grave”, cuatro bomberos y un niño.

Mientras, se han desplegado equipos de psicólogos para atender a los supervivientes, que se encuentran “en estado de shock” y que en muchos casos han perdido a familiares en la tragedia.

La Unión Europea (UE) ha activado el mecanismo comunitario de protección civil para proporcionar ayuda a Portugal. “En una respuesta inmediata a la petición de asistencia por parte de las autoridades portuguesas, el mecanismo europeo de protección civil ha sido activado para proporcionar salvamento contra incendios”, afirmó el comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides.

El dolor invade Pedrógão

“Nos ha pillado por sorpresa“, explica Albano Graça, un vecino oriundo de Pedrógão Grande, una zona totalmente desolada y devastada por el incendio, quien había acudido a este pueblo de la región Centro de Portugal, situado en plena sierra y a unos 200 kilómetros al norte de Lisboa, para pasar el fin de semana con su hija.

Las gentes de las aldeas del entorno de Pedrógão Grande, algunas de ellas evacuadas, se hacen fuertes formando corros para llorar a los seres queridos y para lamentar lo que han perdido.

Los bares permanecen abiertos como únicos lugares de reunión para los vecinos, que se preguntan cómo les sobrevinieron las llamas, que han dejado un frente de varios kilómetros que hace intransitable, por su extrema peligrosidad, la carretera nacional IC-8.

Todos siguen de cerca lo ocurrido, sentados y mirando sin pestañear la televisión o escuchando la radio, ya que apenas hay señal de telefonía y, mucho menos, conexión de Internet. Algunos aseguran que han perdido todo su ganado, algo fundamental para ellos ya que muchos de estos pueblos arrasados por las llamas viven de la labor agraria y ganadera.

Además de haber perdido a algún familiar, se han quedado sin su “modus vivendi” a causa del fuego, que se ha llevado por delante casas y naves agrícolas, además de los animales y los vehículos de labor para el campo.

Vi cómo un vecino del pueblo tuvo que abandonar su coche junto a la carretera y, al huir, fue alcanzado por el fuego y murió veinte metros más adelante”, lamenta Albano Graça.

La desesperación cundió entre los vecinos desde que se desató el incendio en la tarde de este sábado, ya que todos los medios eran insuficientes debido a que las temperaturas de hasta 40 grados y los fuertes vientos hacían que las llamas avanzaran con mucha rapidez, sin dar tregua a una respuesta controlada.

La comarca de Pedrógão Grande se encuentra sumida en un luto riguroso por las víctimas mortales, la mayoría de la zona, y se ha teñido de negro ya que, se mire hacia donde se mire, sólo se puede contemplar la ennegrecida sierra de pinares y eucaliptos.

La situación es aún más desoladora a causa de la intensa “boina”  de humo que se ha apoderado de toda la comarca, donde no cesan de caer las cenizas y se hace muy difícil permanecer mucho rato en la calle respirando el intenso humo proveniente de los incendios forestales.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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