Desastre de May que gana las elecciones pero pierde la mayoría absoluta y Corbyn pide su dimisión

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El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, ha pedido la dimisión de la “premier” conservadora Theresa May tras haber perdido la mayoría absoluta en unas elecciones que pueden sumir el Reino Unido en el caos a las puertas de la negociación del Brexit.

Por su parte, la inquilina del 10 de Dowing Street ,agobiada por su error al adelantar las elecciones, por el atentado del pasado sábado, anoche en Londres, con la voz quebradiza, y en medio de fuertes críticas internas por el “desastre” de su campaña, anunció que seguirá en su puesto e intentará formar Gobierno para dar “estabilidad” al país.

Los conservadores han ganado el escrutinio pero han perdido por el momento una docena de escaños, y con el aumento de los votantes jóvenes a favor de los laboristas que ganan treinta escaños, con lo cual los “tories” pierden la mayoría absoluta y deberán gobernar en minoría o aún peor, perder ante un gobierno de consenso entre laboristas y los nacionalistas escoceses.

A falta de una decena de diputados por adjudicar, los conservadores habrían logrado una frágil victoria de 312 a 260 diputados sobre los laboristas, que sin embargo recuperan notablemente terreno con respecto a las elecciones del 2015 y complican enormente el futuro político del país.

El sistema electoral británico
Los independentistas escoceses se desinflan y pierden entre tanto 19 diputados (de 54 a 35), incluido el de ex ministro principal Alex Salmond y el vicelíder Angus Ronertson, en un rechazo implícito a un segundo referéndum soberanista.

Otra víctima significativa la noche electoral ha sido el ex viceprimer ministro Nick Clegg, que pierde su escaño en Shefffield, pese a la ligera recuperación del Partido Liberal-Demócrata, de 9 a 12 diputados.

Los 10 diputados logrados por el Partido Unionista Democrático (DUP) son el último salvavidas al que podrían aferrarse “in extremis” los conservadores para formar una coalición de Gobierno.

Los unionistas norirlandeses se han ofrecido para “defender el Brexit y la unión”, o sea que apoyarán a Corbyn.

Pero el propio futuro de Theresa May está en entredicho después de un resultado sorpresa que ha desafiado la complacencia final de los conservadores, que acudieron a la cita del 8-J con la confianza que le daban las últimas encuestas y con la esperanza de reforzar incluso la frágil mayoría que logró David Cameron en el 2015 (330 de 650 diputados).

Esa era precisamente la idea que tenía en mente la “premier” a la hora de convocar elecciones anticipadas, aprovechando los 20 puntos de ventaja que contaba a priori sobre Jeremy Corbyn y que se fueron reduciendo a pasos agigantados en los últimos días de la campaña.

“Cualquiera que sean los resultados finales, el Partido Conservador asegurará que cumple su deber para asegurar la estabilidad y hacer que este país avance”, fueron las palabras dubitativas con las que Theresa May afrontó los primeros resultados, tras el sondeo a pie de urna que predijo el revolcón en las urnas.

Sin embargo, ya empiezan a alzarse algunas voces dentro de su propio partido que reclaman su dimisión tras el descalabro electoral.

“La primera ministra convocó estas elecciones porque quería tener un mandato”, dijo Corbyn, para agregar luego; “Bien, pues resulta que el “mandato” que ha recibido ha sido una pérdida de escaños, una pérdida de apoyo y una pérdida de confianza. Yo diría que es suficiente para marcharse y hacer sitio a un Gobierno verdaderamente representativo de lo que quiere la gente de este país”.

El ex secretario del Tesoro George Osborne fue uno de los críticos más impaclables de la líder conservadora. “El Brexit duro ha sido arrojado a la basura”, declaró a la prensa, “Theresa May va a figurar probablemente entre los primeros ministros de carrera más corta en nuestra historia”. Lleva menos de un año al frente del gobierno.

Los tres grandes diarios conservadores (The Daily Mail, The Daily Telegraph y The Sun), que arroparon a May hasta la línea de meta y crucificaron a Corbyn como “apologista del terrorism”, admiten ahora, con los resultados del desastre en las manos que la decisión de convocar elecciones anticipadas fue un error y que May se disparó contra su propio pie.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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