Desaparece un expediente clave en la investigación de ‘Púnica’

punica

¡Que curioso!

No aparece por sitio alguno, un expediente por el cual una empresa privada gestionó y repartió 300 millones de euros en adjudicaciones de forma supuestamente irregular en Madrid en la etapa de Esperanza Aguirre.

El archivo desaparecido resultaría  clave en la investigación de la tramaPúnica, no está entre los fondos de la empresa pública Arpegio y ni los actuales gestores de la compañía ni la Guardia Civil han logrado localizarlo.

Aunque consta el contrato en sí entre Arpegio y la empresa Dusa, que habría colaborado en el amaño de contratos a cambio de mordidas, faltan elementos considerados clave por los investigadores, como el acta de la apertura de sobres, la propia oferta técnica, las garantías o la acreditación de solvencia.

Dusa, la mercantil privada que realizó los pliegos para la adjudicación de los fondos a medida de las empresas púnicas, fue la única en presentar oferta y llegó a contar con oficina propia dentro de la firma pública Arpegio. Fue contratada en apenas 20 días, de forma «meteórica» según dicen las fiscales de la causa en un informe, y «se alineó con los objetivos de corrupción de Arpegio».

La sospecha ante la desaparición de los informes es que los entonces gestores de Arpegio, con Granados en la presidencia, se saltaron la ley para darle la gestión de los contratos (el plan Prisma 2006-2007) a Dusa, y que luego hicieron desaparecer las pruebas de que el contrato se otorgó a dedo. Desviando la realización de los pliegos a Dusa, los autores del «plan criminal», en expresión de las fiscales, lograron sacar definitivamente de la esfera pública las adjudicaciones y dar los contratos a las empresas que pagaban mordidas.

El contrato con Dusa fue el último paso de la estrategia, sostiene la Fiscalía, para hurtar a la Comunidad de Madrid el control del destino de los 300 millones. Descentralizar así las decisiones era algo novedoso y, según laIntervención General del Estado, como ha publicado este diario, se vulneraron cuatro normas. Las adjudicaciones debían estar controladas por funcionarios, pero llevarlas a Arpegio permitió que la mesa de contratación estuviera ocupada por cargos políticos de libre designación.

Solo 20 días después del convenio entre la Comunidad y Arpegio, esta contrató a Dusa para que repartiera los millones. Los planes Prisma licitaron 508 obras por todos los municipios de la Comunidad de Madrid. La firma abrió oficina dentro de las dependencias de Arpegio y la adjudicación de 300 millones en obras pasó a estar en manos privadas. De tener escasa actividad, Dusa pasó a facturar 7 millones de euros en dos años y se hundió de nuevo a su salida de la empresa pública, en 2008.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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