Romina Arias: Mujer Policía por vocación, Campeona de Full Contact, profesora y fervorosa amante del baile

Romina Nota 1

Romina Arias es marplatense, mamá de Brenda , Sheila y Aaron. Pero hacerse cargo de su familia no es el único trabajo, es oficial de la Policía Bonaerense hace seis años, instructora de defensa personal para aspirantes a la fuerza, y profesora y Campeona Panamericana de Full Contact.

Con el más chiquito de sus hijos dormido en sus brazos  y haciendo malabares como acostumbra con su tiempo, se hizo un hueco para charlar con “el Retrato…”  sobre sus múltiples actividades: su rol como mujer dentro de la fuerza policial, su exitosa actualidad como deportista, sus deseos profesionales de seguir creciendo y capacitándose en la docencia y el entrenamiento, más su aprendizaje como bailarina de Danza Jazz para en un futuro no muy lejano subir a las tablas.

Sumamente emprendedora, hoy cumple funciones como oficial de la policía bonaerense en la Estación de Ferrocarril Norte. Habla con pasión de su trabajo aunque cotidianamente se encuentre frente a frente con la intolerancia Arias Policiade la gente y con la desestimación hacia el uniforme. “¿Si se  perdió el respeto a la policía? Hoy ya no es lo mismo que antes. Uno es un servidor social, estamos para servir, no somos más que nadie por tener uniforme, pero muchas personas tienen mala predisposición de antemano. Si uno va en buenos términos se puede mediar y solucionar sin llegar a otras instancias”.

Asegura que eligió el oficio “por vocación” ya que siempre quiso hacer algo por los demás y cuenta que así es reconocida en su núcleo familiar, como la que incondicionalmente está, y vuelve a posicionarse como una servidora social: “desde mi lugar puedo ayudar mucho en un procedimiento de alto o bajo riesgo o cosas súper sencillas como prestar el teléfono, ayudar a alguien en la calle, digo, no soy más rica ni más pobre si colaboro con dinero o con comida o con simples cosas para la gente”.

Se muestra segura, confiada, sabe lo que hace y esa es la clave para que nunca haya sentido miedo o le haya pasado algo cumpliendo funciones. “Una impone respeto, yo me pongo el uniforme y soy otra, siempre les digo a mis alumnas (de la policía) que hay situaciones donde una puede sentirse atemorizada, tiene que ser diferente lo que sentís de lo que exteriorizas, a la hora de abordar los casos”.

Sacar lo mejor del otro

La docencia, la posibilidad de enseñarles a los otros lo que ella sabe, parece ser lo que Romina Arias más disfruta. Cuando habla de sus alumnos, tanto de los aspirantes a la fuerza policial, que ella entrena dando Defensa Personal -donde es además la única profesora mujer- como las clases que da a nivel municipal en los polideportivos barriales, como el del barrio Las Heras en Polonia y la 39, la cara se transforma en una gran sonrisa.

“Me encanta ver cambios en mis alumnos, no solo físicos sino de actitud, yo busco que el otro saque lo mejor que tiene adentro, es lo que mejor hago, creo que esa es mi mayor virtud”. Vestida con jogging y un buzo deportivo, después de nuestra charla se va a hacer lo que más le gusta, enseñar y todavía queda una hora de entrenamiento. Hoy vuelve a casa cerca de las doce, con Aaron, que la acompaña siempre.

“No hay dinero que me reconforte más que la devolución del otro. Mis alumnos me agradecen haber sido exigente o haber buscado que el otro pueda más. Ver que dejaste algo en los demás, que le va a servir para su vida personal, para ser mejor en sus funciones o ver que se adquieren herramientas útiles para la vida, es lo mejor que me puede pasar. Por eso amo lo que hago”.

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