Brasil despliega al Ejército en la capital para contener las protestas

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El gobierno de Brasil ordenó el despliegue del Ejército en las calles de la capital, Brasilia, para “garantizar el orden” en medio de violentas protestas.

La petición fue realizada por el presidente Michel Temer, después de que las protestas en demanda de su renuncia se volvieron violentas el miércoles. Según funcionarios de seguridad pública, al menos 49 personas resultaron heridas y 7 fueron arrestadas.

Según el Ministerio de Defensa, 1.300 soldados y 200 francotiradores estarán patrullando fuera del palacio presidencial de Planalto, de los Ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa, así como en la Explanada de los Ministerios, donde tienen lugar las manifestaciones. El Ejército permanecerá en las calles hasta el 31 de mayo.

Varios edificios gubernamentales sufrieron daños, incluido el Ministerio de Agricultura, que fue incendiado. Medios locales reportaron que otras sedes de Ministerios fueron afectados, incluyendo el de Cultura y el de Turismo, donde los manifestantes rompieron ventanas.

Según el departamento de Seguridad Pública de Brasilia, unas 35.000 personas se manifestaron en la Explanada de los Ministerios contra el gobierno de Michel Temer y demandando su renuncia.

Las protestas violentas también tuvieron lugar en Río de Janeiro, en las inmediaciones de la Asamblea estatal.

Brasil se enfrenta a una crisis política de proporciones inesperadas tras la publicación de la grabación realizada el pasado 7 de marzo en la que Temer aparece como interlocutor de Batista, dueño del grupo cárnico JBS, quien le confiesa en privado estar comprando voluntades de funcionarios del poder judicial para obstruir las investigaciones en su contra en el marco de la Operación Lava Jato.

La calidad de la grabación es deficiente y Temer interviene de forma muy puntual, pero para la oposición política de Brasil representa munición de grueso calibre: sería el elemento inequívoco de que Temer ha encubierto hechos delictivos, algo que constituiría un delito y que le llevaría a ser juzgado y, eventualmente, destituido de su cargo.

El jueves, el presidente compareció ante la nación y dijo que no va a renunciar porque no tiene nada que ocultar.

“No renunciaré! Repito, ¡no renunciaré! Sé lo que hice y sé que mis actos fueron correctos”, clamó el presidente en una breve y contundente alocución televisada.

El Tribunal Supremo ya ha autorizado la apertura de una investigación sobre el caso, mientras que varios partidos políticos también han solicitado el inicio de un proceso de impeachment contra Temer.

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