Theresa May pierde terreno frente a Jeremy Corbyn por el rechazo a su “impuesto de la demencia”

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La ‘premier’ Theresa May ha dado parcialmente marcha atrás y ha decidido matizar el  bautizado como “impuesto de la demencia”, que pretendía hacer pagar la asistencia social a los jubilados propietarios de casas valoradas en más de 100.000 libras (160.000 euros).

A su paso por Gales, y tras la peligrosa pérdida de terreno ante los laboristas, la líder conservadora ha vuelto a agitar la bandera del Brexit y a recordar a los británicos la necesidad de una líder “estable y fuerte” enDowning Street para arrancar un buen acuerdo con Bruselas tras las elecciones del 8 de junio.

Pese a su insistencia, el Brexit ha pasado sin embargo a segundo plano ante el fiasco del manifiesto conservador, con el plan para reformar la asistencia social que ha tenido un efecto boomerang en los votantes mayores de 55 años, donde el dominio de los conservadores era hasta ahora casi absoluto.

May se ha visto obligada a ponerse a la defensiva tras el repentino ascenso del Partido Laborista de Jeremy Corbyn, que ha avanzado precisamente por la popularidad de las medidas contenidas en su manifiesto, como larenacionalización de la energía y de los ferrocarriles. El último sondeo de YouGov sitúa a los laboristas a nueve puntos de los los “tories” (44% a 35%), frente los 20 puntos de diferencia que existían hace apenas un mes.

“No vamos a obligar a nadie a vender su casa”

La dinámica de las elecciones ha cambiado radicalmente en los últimos días. La pregunta ya no es si los conservadores lograrán o no la mayoría de 100 diputados sobre las fuerzas oposición, sino hasta dónde llegará el resurgimiento de Jeremy Corbyn (que está ya cuatro puntos por encima de lo logrado por su predecesor Ed Milband en 2015).

Consciente por primera vez del peligro ante la cita del 8-J, May ha arremetido contra Corbyn por “rebautizar” su plan de reforma de la asistencia social como el “impuesto de la demencia” (usado en grandes titulares incluso por la prensa conservadora, que hasta ahora había tendido la alfombra roja a la líder conservadora). La ‘premier’, visiblemente crispada, se negó a usar el término pese a la insistencia de los periodistas en la rueda de prensa más intensa desde el arranque de la campaña.

“Desde que publicamos nuestro manifiesto, nuestras propuestas han estado sujetas a falsas alegaciones por parte de Jeremy Corbyn“, declaró Mayen un acto electoral en Gales. “Las únicas cosas que él ofrece son falsas promesas, alarmismo y miedo (…) ¿Cuáles son realmente sus planes para financiar la asistencia social? Subir los impuestos a las generaciones más jóvenes”.

“Lo que proponíamos en nuestro manifiesto es un nuevo sistema de financiación, con el inicio de consultas y la elaboración de una papel blanco en la próxima legislatura”, añadió May.

“No vamos a obligar a nadie a vender su casa para costear la asistencia social. Nos aseguraremos de que haya un límite de la cantidad que la gente necesita pagar (…) La alternativa es el “status quo”, que muchas veces significa una asistencia insuficiente que fuerza a las familias más vulnerables a vender sus casas”.

En cualquier caso, el manifiesto conservador (rebautizado por la oposición como “el manifiesto del caos”) ha imprimido un giro imprevisto a la campaña, que se pone al rojo vivo y se desvía hacia asuntos de política interna, más allá del Brexit.

Tras pasar la campaña ignorando o intentando ir más allá de la salida de laUnión Europea, Theresa May ha decidido recular y volver a poner el tema en primer plano. En su discurso en Gales, la ‘premier’ reconoció por primera vez que el Brexit puede tener “consecuencias negativas” para los británicos si no se logra un “buen acuerdo” con Bruselas, de ahí la necesidad de una líder con sus cualidades y de un respaldo mayoritario en el Parlamento.

Hugo Barze – Corresonsal en Europa

 

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