Emmanuel Macron le dice “No” al ex primer ministro Manuel Valls

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El presidente electo Emmanuel Macron estaba, en la mañana del miércoles, otra vez en primera fila para conmemorar junto a François Hollande la abolición de la esclavitud en Francia y escuchar su político discurso de despedida. Otro gesto simbólico en dos presidentes que aman el simbolismo republicano. En la última fila y relegado, la cara del ex primer ministro socialista Manuel Valls representaba más que mil palabras. Tensa, enrojecida. El Consejo de Selección de candidatos de “En Marcha” para las elecciones parlamentarias del 11 y el 18 de junio consideró que Valls “no reunía las condiciones de los criterios para ser candidato”, tras haberlo forzado a hacer la aplicación de su candidatura por Internet, “como todo el mundo”.

“Hasta hoy no hay criterios de aceptación a su demanda de investidura”, declaró Jean Paul Delevoye, presidente de la comisión de investiduras, en el último día en que podían ser presentadas. ”Entonces, en ese caso preciso, la Comisión Nacional de Investidura no puede analizar la candidatura de Manuel Valls”, precisó .

“Nosotros vemos que hoy, no es forzosamente oportuno para el movimiento En Marcha integrar esa candidatura. Y al mismo tiempo hay que analizar la palabra del primer ministro. Nosotros no tenemos vocación de reciclar”, explicó Delevoye a la radio Europe 1, en la mañana del miércoles.

El nombre del primer ministro se conocerá después de la transferencia de poder del domingo. Los macronistas quieren hacer de Valls un “Caso Ejemplar” para una clase política que se acerca a ellos porque, como socialistas, van a perder sus bancas. El modelo de renovación está en marcha acelerada. Al mismo tiempo, los socialistas comenzaron un proceso disciplinario para la expulsión de Manuel Valls, luego de que declarara que “el socialismo está muerto” y que el sería el candidato de En Marcha.

El problema es que se olvidó de conversar antes con Emmanuel Macron, con quien los unió durante su gobierno un profundo odio, cuando descubrió que su ministro de Economía y él buscaban ser lo mismo. Nada menos que presidentes de la República. Ganó Macron y hoy Valls no aprendió nada de sus violentos métodos políticos. El no será parte de ese “clivaje” de socialistas, centristas y republicanos, pro republicanos y liberales sociales, que Macron va a sumar a sus filas.

Para Macron, el ex premier de Francia no significa la renovación sino el “reciclamiento”. En esa mayoría amplia que el quiere conseguir, su temor es que inmediatamente Valls se convierta en un disidente, un “frondeur”, como los que se opusieron a él y al gobierno de François Hollande en el Parlamento, pero por sus intereses y ambiciones políticas.

Valls cometió un error de precipitación dos días después de la victoria macronista. Saltar el cero, autoproclamándose candidato, sin siquiera llamar por teléfono a alguien “para evitar el ridículo”, como sugirió Dany Cohn Bendit. La circunscripción de Essone, el domicilio electoral de Valls, ya ha sido ocupada por otra candidato macronista. ¿Es que Macron hará un gesto a favor de Valls a pedido especial de François Hollande? Todos los dudan. Macron está convencido de la brutalidad de la práctica política de Valls.

”Valls organizó el asesinato político de Hollande. Traicionó a Benoit Hamon, el candidato oficial socialista tras la interna. Mañana va a a traicionar a Macron. No sabe detenerse. Es su naturaleza. Es como el escorpión de la fábula. Pero nosotros no seremos la ranita”, previno un miembro del círculo de Macron. ”No vamos a cometer ese error”, advirtió tras la decisión.

La ex candidata presidencial socialista y ministra Ségolène Royal acusó a Valls de “contaminar” el debate político con su acción. ”Manuel Valls debería haber esperado un poco antes de contaminar una semana importante, que es vista en el mundo entero y que es el orgullo de Francia”, dijo Madame Royal, la más influyente del gabinete de Hollande, que llamó a detener “esta batalla de egos”.

Valls se ha quedado solo y aislado, aunque comparta la misma línea política que Macron. Su partido lo va a expulsar para dejarlo en un limbo. “La comisión de conflictos estudia su caso”, declaró Jean Christophe Cambadelis, el secretario general de PS. ”En el Partido socialista no es el jefe el que decide excluirlo como En Marcha, el Frente Nacional o Francia Insumisa. Hay procedimientos y están en funcionamiento”, explicó. Una enorme humillación para ex primer ministro de la V República.

Con varios anuncios de renunciamiento de diputados antes de perder la banca en la elección, el PS ha entrado en emergencia existencial. Es la existencia misma del partido socialista la que hoy está en juego. Puede desaparecer.

Jean Luc Mélenchon anunció hoy que será candidato por Marsella en las legislativas y llamó a los socialistas Benoit Hamon, ex candidato socialista en las presidenciales, y Arnaud Montebourg, ex ministro de economía de Hollande, a hacer un equipo, sumarse a él y transformarse en la oposición a Macron. Pero hasta ahora Hamon ha decidido quedarse en el PS.

En Marcha no tiene el mismo trato hasta ahora con Bruno Le Maire, ex ministro Republicano y que expresó su deseo de trabajar con En Marcha, si clarificaban su proyecto contra el islam. ”No hemos recibido aún su candidatura”, aseguraron.

Hoy, miércoles es el último día para que los aspirantes a ser candidatos de La República en Marcha envíen su aspiración y su currículum por Internet. El movimiento En Marcha anunciará a sus 577 candidatos legislativos el jueves. El 50 por ciento serán de la sociedad civil y sin experiencia legislativa, y la mitad mujeres. El ciclón político que representa la elección de Emmanuel Macron y la renovación de la clase dirigente francesa está en marcha y arrasa con las viejas jerarquías.

 

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