El Frente Nacional de Marine Le Pen se desinfla a horas de las elecciones en Francia

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A solo horas de las importantes elecciones francesas ,  Marine Le Pen, llega exhausta al final de la campaña. Tras un debate televisivo desastroso, la ultraderecha parece asumir la derrota. Su último cartucho,  ha sido la difusión de un documento falso sobre una presunta empresa de Emmanuel Macron en un paraíso fiscal, ha acabado en los tribunales: La Fiscalía de París abrió una investigación preliminar sobre el bulo, lanzado por medios estadounidenses favorables a Donald Trump, multiplicado en las redes sociales por cuentas rusas y esgrimido por la propia Le Pen en su furiosa discusión televisada con Macron.

Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de Marine Le Pen y aspirante a relevarla en la jefatura del Frente Nacional, declaró que “alcanzar un 40% de los votos ya sería un gran éxito” y estableció como objetivo “no quedar por debajo del 40%”.

Un sondeo realizado tras el debate  televisado del miércoles reflejó un leve descenso de la candidatura ultraderechista, hasta el 39%, y vaticinó la victoria deEmmanuel Macron con el 61% de los votos. La Bolsa de París celebró por anticipado la victoria de su candidato preferido con una fuerte subida.

Marine Le Pen protagonizó una eficaz campaña hasta que se alió con Nicolas Dupont-Aignan. El pacto rompió el aislamiento histórico del Frente Nacional, pero obligó a la candidata a moderar su rechazo al euro y finalmente a embrollarse con algo tan esencial como la moneda. La agresividad y la falta de respeto que mostró en el debate causaron malestar incluso entre sus votantes potenciales. El propio Jean-Marie Le Pen, padre, aliado y enemigo de Marine Le Pen, opinó que su hija no había estado a la altura en un momento decisivo. “Fue un enfrentamiento viril, como un combate de boxeo, pero ella no logró desestabilizar al hierático Macron”, explicó.

Florian Philippot, lugarteniente de la candidata, ideólogo del programa económico basado en la salida del euro y de la apertura a la izquierda, enemigo jurado de Marion Maréchal-Le Pen, se prodigó por los estudios de radio y televisión para tratar de salvar los muebles: “No somos favoritos, ya lo sabíamos, pero le hemos dicho a Macron y al sistema que él representa todo lo que nadie se atrevía a decir, eso en sí supone una victoria“.

La de hoy no fue para Marine Le Pen una buena jornada. Un grupo de manifestantes le arrojó huevos durante un desplazamiento en Bretaña.

Irritada, profirió en privado un comentario que captaron las cámaras contra“los rojos (‘gauchos’, contracción despectiva de ‘gauchistes’) que vienen de Rennes”. La palabra y la actitud parecieron poco indicadas cuando la aspirante acudía a una región adversa a la ultraderecha con la idea de atraerse votos de la izquierda antisistema que en primera vuelta votó a Jean-Luc Mélenchon.

El respaldo de Obama a Macron

Emmanuel Macron, en cambio, disfrutó de las críticas generalizadas a su rival y del inesperado respaldo de Barack Obama, ex presidente de Estados Unidos. Pero el desfallecimiento de la ultraderecha no implica necesariamente una buena noticia para el candidato centrista: la creciente seguridad en su victoria puede desmovilizar a una parte del electorado y, a la vez, agudiza el malestar de quienes van a votarle a disgusto, sólo por oponerse al Frente Nacional. Macron tiene la Presidencia al alcance de la mano.

También tiene ante sí grandes problemas. Tanto la izquierda insumisa como los sindicatos se organizan ya para oponerse en la calle a un hombre que como ministro liberalizó las leyes laborales y piensa seguir haciéndolo desde el Palacio del Elíseo.

Emmanuel Macron viajó al sur, territorio de la derecha y la ultraderecha, para celebrar un mitin en Albi. Antes visitó una fábrica donde los representantes sindicales le increparon. El candidato, como en la factoría Whirlpool de Amiens, no rehuyó la discusión. Cabe atribuir dos méritos a su campaña: se ha mostrado valiente en ambientes hostiles y no ha cedido a la tentación demagógica. Macrones muy consciente de lo cara que pagó sus promesas electorales François Hollandeuna vez alcanzó la presidencia.

Macron decidió atajar la enésima intoxicación difundida por el entorno de Le Pen. Dos horas antes del debate del miércoles, varios pequeños medios estadounidenses de ultraderecha difundieron un documento que parecía demostrar que Macron evadía impuestos en Bahamas.

La noticia se hizo masiva gracias a su multiplicación en servidores rusos. Lafachosfera digital francesa tomó el relevo. Y la candidata se preguntó durante el debate, con fingida inocencia, si no iba a aparecer alguna información sobre las cuentas de Macron en Bahamas. Fue una operación perfectamente coordinada, basada en un documento muy sospechoso.

Los abogados de Macron acudieron a los juzgados para denunciar la maniobra. La Fiscalía de París abrió de inmediato una investigación preliminar por los presuntos delitos de difusión de falsedades con el ánimo de manipular una votación y de falsificación de documentos.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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