Disturbios en Nápoles por la visita del ultraderechista Matteo Salvini

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Barricadas en medio de las calles, cócteles molotov, policías y manifestantes corriendo de un lado a otro, gases lacrimógenos y un sinfín de sirenas.

Nápoles se convirtió la tarde de este sábado en un campo de batalla, después que la manifestación convocada por numerosos colectivos para protestar por la presencia de Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Lega Nord, degenerara en disturbios, corridas  y enfrentamientos.

Salvini se trasladó a Nápoles para presentar el que será elprograma electoral de su formación en las futuras elecciones legislativas, que aún ni se han convocado, ni de hecho se sabe cuándo se celebrarán. Como era de esperar, muchos consideraron su presencia una provocación.

El propio alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, cuestionó el viaje de Salvini a esta ciudad del sur, y que hubiera convocado  a sus seguidores en un edificio de titularidad municipal. De Magistris advirtió que él se pondría del lado de las personas que se oponían a la visita del líder de la ultraderecha italiana.

Colectivos sociales, activistas políticos, organizaciones de estudiantes e inmigrantes convocaron a  una manifestación de protesta, que inicialmente se desarrolló de forma pacífica. “Salvini, racista” y“Nápoles no te quiere” fueron los lemas de la marcha, en la que los participantes también gritaron: “¡Salvini, vete a tu casa!”, “¡Nápoles es una ciudad de acogida!”, y “¡Salvini, el sur te odia!”.

La música amenizó la protesta por momentos. Se escuchó, por ejemplo, la canción Clandestino, de Manu Chao, y otras letras reivindicativas.

Sin embargo, hacia las cinco de la tarde todo se torció.

Empezó el lanzamiento de piedras y petardos, y después ya se pasó al de cócteles molotov. Muchachos encapuchados o con cascos de moto en la cabeza se enfrentaron abiertamente a las fuerzas del orden, intentaron levantar barricadas volcando contenedores de basura, e incluso arrancaron señales de tráfico, y las utilizaron como si fueran lanzas.

Entonces se iniciaron las carreras, los gases lacrimógenos y las sirenas. Viandantes despavoridos intentaron buscar refugio dentro de los comercios.

Mientras algunas calles de Nápoles se convirtieron en un caos, Salvini hablaba ante sus seguidores en la sala municipal de la Mostra d’Oltremare, y cargaba duramente contra el alcalde napolitano. “Es escandaloso que un ex magistrado, que por desgracia ahora es alcalde, aunque espero que por poco tiempo, se crea con la capacidad de decidir quién pude y quién no puede venir a Nápoles”,afirmó ante sus militantes, en alusión a De Magistris, que fue juez antes de llegar a la alcaldía de Nápoles. “Todo lo que [De Magistris] ha declarado durante estos días lo llevaré a un tribunal, donde tal vez algún magistrado más equilibrado que él decidirá si me puede insultar o no”, añadió Salvini.

Por otra parte, el líder ultra derechista justificó también por qué muchas veces ha realizado declaraciones de desprecio sobre la Italia del sur.

“Hace veinte años, cuando me hice de la Lega Nord, Italia era muy diferente”, empezó diciendo. “Teníamos la lira como moneda, no existía el ISIS, ni había una inmigración fuera de control”, argumentó.

Yo quiero hablar con los napolitanos que están fuera de esta sala, y que yo no creen en [Matteo] Renzi, ni en De Magistris, ni en otros charlatanes. Con ellos quiero hablar, y estoy feliz de estar aquí”, insistió.

Sin embargo, los napolitanos que protestaban en la calle no pensaban lo mismo y lo demostrarón convirtiendo el centro de la ciudad en un volcán.

Hugo Barze – Corresponsal en Europa

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