…y un día se develó la incógnita: Arroyo mostró su “Plan Secreto”

Las páginas del matutino local, que ilustran la foto principal de este Portal, hablan por sí solas del “virulento cambio de rumbo” que decidió imprimir el Lord (ya no Mayor) a su (des) gestión. Arroyo decidió invertir el apotegma de Néstor Kirchner y optó “por dejar las convicciones en la puerta de algún Hotel”.
El gran ganador en la lucha por el PODER de la ciudad es nuevamente Don Florencio y no es contra él, precisamente, sobre quien no deben recaer las críticas por la defección. La responsabilidad exclusiva llueve en cabeza del hasta ayer máximo responsable político de la ciudad y los integrantes de su Gobierno que, por acción u omisión, avalan esta “agachada”.
El cambio del rumbo informativo del Multimedios seguramente tiene que ver exclusivamente con la aceptación por parte del (ex) mandamás municipal de las condiciones impuestas por “el Gallego” para el acuerdo al que se arribó, que incluye al prestigioso Dr. Gustavo Blanco (uno de los actuales funcionarios preferidos por Aldrey) como Jefe de Gabinete y el relegamiento de cualquier otro dirigente que pudiera incomodar los intereses del empresario.
No es menor la alegría que produjo en el sciolismo el pacto entre Arroyo e Iglesias. El mismísimo Manino Iriart salió públicamente a bendecir los cambios en el Gabinete Municipal y a expresar su conformidad con los mismos. Es conocida y notoria la relación que une al Jefe de la ciudad con el ex Gobernador bonaerense y, en ese marco, los “naranjas” recuperarían terreno en la ciudad a partir de este “entendimiento”.
Queda claro que los discursos subidos de tono y hasta la clausura por razones de seguridad del Hotel Hermitage (fuera de la temporada y antes de Semana Santa) habrían sido sólo fuegos de artificio para “tapar” el desmanejo de la Gestión y que el único objetivo que perseguía “El hombre del piloto” era sentarse a acordar con “el Jefe” para garantizar protección mediática a su raquítica gestión a cambio de lo de siempre. De más de lo mismo.
Como dijimos ayer y corroboramos con el matutino de este martes, una “nueva etapa” se abre en la relación entre el Jefe Político de la ciudad y el Intendente. Creer que esa “paz” acordada beneficiará políticamente a la Gestión tiene una lectura tan, pero tan corta que no resiste el menor análisis. Basta sólo ver como terminó el Gobierno de Pulti con la misma “protección”.
Lo de Aldrey es admirable y nada hay para reprocharle. Lo de Arroyo es lamentable e implica renunciar a la política. Lo de Blanco implica un paso hacia su ya explícito sueño de ocupar el sillón sin piloto. Solo hay que esperar que todo este juego no lo terminen pagando nuevamente los marplatenses y batanenses.
                                                                                                                  L.T.A.

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